En Una mente maravillosa, Russell Crowe interpreta a John Forbes Nash Jr., el genio de las matemáticas afectado desde joven por la esquizofrenia.
En esta ocasión, el actor neozelandés se mete en la piel de un personaje real: el brillante matemático que, a pesar de su enfermedad, ganó un premio Nobel en 1994. La película se basa sobre todo en la relación de John Nash con su mujer Alicia, quien le apoyó en los momentos más duros de su vida y sin la cual Nash no hubiera tenido la suficiente fuerza para luchar contra su enfermedad.
Con un Oscar ya en su haber, Crowe volvió a optar a la codiciada estatuilla por segundo año consecutivo con este papel crudo pero al mismo tiempo entrañable.
FRASES
Ron Howard (director de Una mente maravillosa): "El físico y el carisma de Russell eran una baza muy importante para interpretar a Nash, además de su inteligencia, su fortaleza mental y su calidad como persona. Es una combinación de cualidades poco frecuente... Queríamos hacer una película sólida, sin dejarnos llevar por la sensiblería a la hora de retratar la vida de este hombre".
Russell Crowe: "Lo más difícil es que aunque Nash era muy famoso en los círculos matemáticos, no era ni mucho menos un personaje público. Su vida no estaba muy documentada, de modo que apenas tenía información de cuando era joven".
Brian Grazer (productor de Una mente maravillosa): "Pensé en Russell porque es capaz de transmitir emociones de una manera muy intensa sin decir una palabra. Y ése es exactamente el tipo de actor que necesitábamos para encarnar a John Nash".
Russell Crowe: "La mayor parte del trabajo fue de deducción, me basaba en hechos y los extrapolaba a nuestra historia: nos estábamos enfrentando a un hombre de 73 años que ha pasado 35 en hospitales y con medicación. La esquizofrenia afecta a la voz y al lenguaje corporal, y yo no quería que el aspecto físico del Nash actual invadiera mi Nash joven".
Ron Howard (director de Una mente maravillosa): "Algunos actores del reparto comportan un elemento de peligro, en especial Russell Crowe, Ed Harris y Christopher Plummer. Son intérpretes imprevisibles y pueden sorprender a los espectadores en una película que se considera de interés humano o intelectual. Cuando aparecen en pantalla, surge siempre una tensión visceral palpable, el peligro de que se produzca una especie de explosión".
PALMARÉS EN LOS OSCAR
RUSSELL CROWE
2001 Nominado Mejor actor por Una mente maravillosa